domingo, 5 de marzo de 2017

Rey Malasombra (2)

   llevábamos diez minutos caminando cuando la pareja que me acompañaba ordenó que me detuviera. Me hicieron entrar en uno de aquellos edificios y me indicaron una silla que parecía hecha de pan de pueblo. Me senté y esperé hasta que salió un señor que me invitó a entrar en un despacho.
   -Sientese, Malvado Malasombra, ¿es ese su verdadero nombre?
   -Pues sí, ¿Usted cómo se llama?
   -Soy el Comisario Simplicio.
   -Bonito nombre.
   -Bien, Malvado Malasombra, ¿cómo ha llegado usted a nuestro planeta?
   -Supongo que si le digo que en autobús no me va creer. Digamos que he llegado y punto.
   -¿Autobús? ¿Qué es eso?
   -Un vehículo que transporta personas y que a veces es naranja y se escriben mensajes en la carrocería.
   -Interesante. Aquí no tenemos medios de transporte. Nos valemos por nosotros mismos para desplazarnos. ¿Cómo se llama su planeta?
   -Vengo del planeta Tierra. Por cierto, Allí hemos bautizado a su sistema como Trappist-1 y éste es uno de sus planetas, ¿qué nombre tiene?
   -Este es el planeta TornilloAllen y nuestro sistema se llama Manivelo. Veo que tiene usted tantas preguntas como yo.
   -Bueno, comisario Simplicio, me parece que voy a tomar el mando de esta conversación. Ya me estoy cansando.
   -Malvado Malasombra, sus palabras suenan amenazantes, Tomaré medidas.
 
   Antes de que me diese cuenta el comisario Simplicio se levantó y me disparó con su arma. No me dolió y no perdí el conocimiento, pero no podía moverme. Enseguida entraron cuatro policías tornilloallenses que me llevaron a lo que parecía una celda. Me tumbaron en una pequeña cama y salieron de allí. Al cabo de unos minutos noté que podía comenzar a moverme y enseguida recobré la movilidad por completo. El comisario Simplicio estaba al otro lado de unos barrotes de chocolate.
 
   -Escuche, Malvado Malasombra, permanecerá aquí encerrado hasta que informe a mis superiores y ellos decidirán su futuro. Si quiere alimentarse puede morder las paredes de tortilla o los muebles de pan o la ventana de jamón, pero no se confunda porque enseguida se regenerarán y a la velocidad que lo hacen no podrá abrir un hueco para escapar. Compartirá celda con una prisionera que llegará enseguida. ¿Tiene alguna pregunta?
   -¿Dónde haré mis necesidades y cómo puedo limpiarme?
   -Cruce esa puerta y encontrará todo lo que necesite. El agua fluye constantemente y además se puede beber. En este planeta tenemos una temperatura constante y hemos erradicado las enfermedades. No debe temer por su salud. También debe quitarse la ropa y ponerse una túnica de seda para estar más cómodo.
   -Aparte de agua, ¿hay algo más para beber?
   -No, es el único líquido potable de nuestro planeta.
   -¡Malditos! ¡Malditos tornilloallenses!

   El comisario Simplicio se marchó y a los dos minutos llegó la prisionera que iba a compartir celda conmigo. No sé cómo describirla. ¿Habéis visto a las modelos de Victoria´s Secret? Pues así era la chica. Entró, se desnudó y se puso la túnica de seda blanca casi transparente. Se sentó a mi lado, sonrió y dijo:
   -Hola, Malvado Malasombra.
   -¿Cómo sabe mi nombre?
   -Me lo dijo el comisario Simplicio. Yo me llamo Felicia. Me llamaron así porque doy felicidad.
   -Bueno, señorita Felicia, parece que hay una sola cama en esta celda. Yo dormiré en el suelo porque aunque soy malvado ante todo soy un caballero.
   -No, Malvado Malasombra. Va en contra de las reglas. Debemos compartir el lecho.
   -Si no queda más remedio. ¿Porqué la han encerrado a usted?
   -Por ninfómana.

   Estaba claro que tenía que escapar de aquel infierno cuanto antes.

   Continuará...
 

5 comentarios:

  1. Rey Malasombra (2), no (y 2), lo que quiere decir que nos amenaza con una tercera parte. ¡Ah, cuánta maldad!
    Bueno, no tanta, nos está poniendo los capítulos en su orden correspondiente y no salteados. Ya flojea, será por la infernal situación que nos narra. Noooo, no me cambio por Usted, Milord.

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    1. Bueno, algo pensaré para vengarme de los lectores.

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  2. ¡ Vaya vaya,,,! como no, el día de San Simplicio tenia que ocurrirte algo, y también el comisario llevaba el nombre sel Santo del día. ¡ Si lo que no te pase a ti es porque no puede pasar ! Lo que no me puedo creer es que no hicieras caso a la virtuosa Felicia. ¡ Pobrecita !

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  3. Jolines se me olvido la firma. ¡Cachis,,,! M.N.

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    1. Gracias, María Nieves. Es que lo de san Simplicio me llegó al alma. Nunca había escuchado el nombre.

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