Estoy en una de esas etapas raras y me he acercado a uno de esos tipos calvos con túnica naranja y después de pegarle, por supuesto, se la he robado. Ahora voy a ver de qué va este rollo. Lo primero que necesito es una cosa de esas formadas por muchos papeles con letras que van unidos y forman algo que los culturetas llaman libro. Entro en una librería y le pego al señor que vende esas cosas. Le pregunto, pero no puede contestarme. Es que a veces soy tonto. Tendré que probar en otra y preguntar primero. Así lo hago y me dice que tiene algo llamado "Introducción al budismo". Pues me vale. Ahora que lo tengo ya le puedo pegar.
Bueno, pues ya estoy en mi castillo. A ver qué dice el libro.
Existen cuatro nobles verdades:
1. La vida es sufrimiento.
Se sufre con las enfermedades y el dolor físico. También se sufre con el dolor mental: miedo, decepción, ira, etc.
Lo que Buda dice es que también hay felicidad y que se puede encontrar venciendo al sufrimiento.
Pues nada, vamos a experimentar a ver si es verdad. Precisamente siempre tengo a mano un buen látigo y una buena remesa de prisioneros en mis mazmorras.
-A ver, señor prisionero, le voy a encadenar a la pared y luego le daré trece latigazos. Lo que debe hacer usted es vencer al sufrimiento y conseguir la felicidad.
-Pero, señor Malasombra, yo no he hecho nada. Ni siquiera sé porqué me tiene encerrado.
-Le encerré porque le vi pidiendo una cerveza sin alcohol en un bar, pero vayamos al tema.
Después de los latigazos pregunté al señor prisionero.
-¿Es usted feliz? ¿Ha vencido al sufrimiento?
-¡Ahhhh! ¡Qué dolor! ¡No me pegue más!
En fin, parece que esto no funciona. Vayamos a por la segunda noble verdad:
2. El sufrimiento es resultado de los deseos y de la ignorancia.
Se desean cosas y, cuando se consiguen, nos centramos en otros deseos debido a nuestro egoísmo y así estamos siempre atados a conseguir algo. Se alcanza El Nirvana cuando no hay deseos.
Por otra parte, no conseguir los deseos nos lleva a la frustración y a la ira.
Mira, pues esto puede ser mi camino. Yo sólo tengo un deseo: conquistar el mundo y someter a los humanos. Cuando lo consiga me planto y ya no desearé nada más. Lo mismo El Nirvana ese está más cerca de lo que pienso. Además, mientras no lo consiga podré seguir disfrutando de la ira que, digan lo que digan, es un sentimiento muy bonito y que me ha dado grandes días de gloria.
A ver qué dice la tercera noble verdad:
3. Se puede superar el sufrimiento.
Para alcanzar la felicidad hay que conocer las causas de nuestro sufrimiento, neutralizarlas y orientarnos para superarlo.
Hombre, no sé si volver a traer al señor prisionero será buena idea. Incluso a mí me resulta un pelín excesivo. Venga, experimentaré con otro.
-Señor prisionero, antes de que pregunte ya le digo que lo encerré porque el jueves pasado usted dijo en mi presencia que era "juernes". Le ataré a la pared, le azotaré y luego le preguntaré.
-Pero yo...
-Ni pero ni pera...
Después de unos cuantos azotes bien dados, pregunté:
-¿Está sufriendo?
-¡Sí!
-¿Cuál es la causa de su sufrimiento?
-¡Los azotes!
-¿Puede neutralizarlos?
-¡No! ¡Estoy atado! ¡Hijo de p...!
-¡Qué mal hablado es usted! ¡a ver si aprende educación!
Pues no sé yo si esto del budismo es buena idea. Parece que tiene lagunas, pero ya que estamos vamos a por la cuarta noble verdad:
4. El noble camino óctuple.
Se puede alcanzar la sabiduría siguiendo este camino y su representación es la rueda del dharma.
Hay ocho pasos que hay que seguir, aunque no necesariamente en orden.
1.Visión o comprensión correcta.
Bueno, lo mismo que en el psicotécnico que hay que hacer para el carnet de conducir. Es decir, que a los conductores ya les homologan este paso los señores budistas.
2. Pensamiento o determinación correcta.
Cuando pienso en maldades tomo el camino correcto para llevarlas a cabo. Por ejemplo: un día de lluvia pienso que sería divertido salpicar a los que van por la acera y tengo la determinación de coger el coche y llevar a cabo el pensamiento.
3. Hablar correcto.
Pues ya sabemos que no hay que buscar budistas en "Hombres, mujeres y viceversa".
4.Actuar correcto.
Esto sí lo cumplo: cuando entro en una tienda de discos y veo que venden "música" de Bieber, Maná, Coldplay o Alborán, robo los discos y les meto fuego.
5. Medio de vida correcto.
Cada vez me acerco más al Nirvana ese. Me gano la vida con actividades tan gratificantes como la estafa, el chantaje, la extorsión...Y todas las llevo a cabo correctamente.
6. Esfuerzo correcto.
Evidentemente. Nada se consigue sin esfuerzo. Cuando le pego a alguien no lo hago tirado en un sofá. Bueno, a veces ordeno que lo hagan mis esbirros, pero lo normal es que lo haga personalmente.
7. Estar presente o consciencia del momento correcta.
Este está claro. Cuando hago una maldad intento estar presente para divertirme. Sería una lástima perderme esos bonitos momentos en los que, por ejemplo, hago que un alérgico a la lactosa se tome un vaso de leche.
8. Concentración o meditación correcta.
Me da a mí que esto sí que me supone un problema. Yo soy incapaz de estar concentrado: mientras escribía este post me he levantado del ordenador varias veces a perseguir una mosca, he llamado a la Guardia Civil para denunciar al árbitro que ayer expulsó a uno del Betis, he hecho una espada láser en punto de cruz, he cocinado lentejas, he leído las tres primeras páginas de siete libros, me he cortado las uñas del pie izquierdo, he visto el final de "Dos tontos muy tontos", he cambiado los muebles de sitio, he salido a la calle con mi tirachinas y he roto cuatro cristales, he ido al chino y me he comprado un peine, he subido a un árbol a gritar como Tarzán, he regado las macetas de la terraza y he tirado el agua sobrante a un señor que pasaba por debajo...bueno, como he fallado, también le tiré la maceta, me detuvieron por agresión, me llevaron a juicio, alegué que fue un accidente y me absolvieron y, por último, me volví a sentar ante el ordenador para escribir. En fin, lo que se dice un domingo de rutina.
Bueno, damas y caballeros, espero que os haya servido esta guía para ser budista. Pero sobre todas las cosas recordad siempre que:
La solución a los problemas no está en el fondo de una jarra de cerveza: está en la jarra llena.
Santi Malasombra
domingo, 1 de mayo de 2016
domingo, 24 de abril de 2016
Cervantes, Shakespeare y eso...
Hola y tal y bienvenidos a un nuevo pograma de debate y eso que "La octava" me da la oportunidad de dirigir y presentar. En este pograma que, por cierto, se llama "Al gris en las últimas", daremos la oportunidad de enfrentar a personajes de actualidad o no para que expresen con total libertad sus puntos de vista. Hoy, como es el primer pograma, he invitado a dos pesos pesados de las letras:
William Shakespeare y Miguel de Cervantes. ¡Un fuerte aplauso para ellos!
-Señor Shakespeare, un honor que nos visite.
-El honor es mío, señor Malasombra, pero déjeme decirle que se dice "programa" y no "pograma", como usted ha hecho ya tres veces.
-Escucha Willy, no me toques los cohones, que alguien que habla con calaveras no va a venir a decirme cómo tengo que hablar. Sé perfectamente que se dice "programa" pero yo digo "pograma" porque me hace gracia y punto.
¡Plas, plas, plas, plas, plas,!
-Gracias por los aplausos, querido público. Ahora saludo a don Miguel que, por cierto, ha perdido una oportunidad de oro para que me caiga bien. Buenas noches, señor Cervantes.
-Buenas noches, señor Malasombra, no entiendo a qué se refiere, ¿qué oportunidad he perdido?
-Bueno, bueno, yo creía que estaba ante dos genios y resulta que son más bien cortitos. Mira, Miguelito, cuando le he dado el corte al Willy han aplaudido todos y tú no lo has hecho.
-Pero, señor Malasombra, se ha fijado en que me falta un brazo.
-¡Bah! detallitos sin importancia. Vamos a lío que el tiempo es oro. A ver, Willy, ¿qué es lo que huele mal en Dinamarca? ¿Acaso los daneses no se duchan? ¿Insinúas que los daneses son guarros? ¿A qué huelen las nubes?
-Verá, señor Malasombra, es un recurso literario que incluí en Hamlet para definir de forma metafórica que la muerte de su padre...
-¡Ehhhh! ¡Nada de spoilers, Willy! Además, ya me estaba aburriendo con la explicación. Ahora te callas un ratito.
-Miguelito, ¿cómo te sienta que a unos dulces que hacen en La Roda les hayan puesto tu nombre?
-Bueno, no sé qué decir, supongo que está bien, no me ofende si se refiere a eso.
-Pues sí, a eso me refería, le ponen a unos dulces "Malasombritos" y arraso el pueblo, pero parece que tú no tienes sangre, ¿no fuiste soldado?
-Sí, fui soldado, y luché contra los turcos junto al capitán Juan de Urbina al servicio de Felipe II.
-¿Juan de Urbina, el que la tenía como una lubina?
-¿Cómo dice?
¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!
-Veo que al público le ha hecho gracia. Pero he advertido que la persona sentada en la tercera fila, en el asiento ocho, no se ha reído. ¡Venga aquí, persona del público! ¿No le ha hecho gracia?
-La verdad es que no.
-Está bien, admiro su sinceridad y como prueba le regalo un viaje con todos los gastos pagados a una ciudad maravillosa llamada culo. ¡Qué se lo lleven!
-Bueno, sigamos y si oyen gritos de dolor no se preocupen: es que Matias Prats está probando el látigo con el tipo que acabo de echar y ensayando con el "permítame que insista". Espero que luego limpien bien la sangre.
-Ya no sé ni por donde iba este debate o lo que sea, pero ¿en serio es tan interesante como para seguir? No sé yo...
-Willy, ¿Algo que añadir?
-Verá, quiero reivindicar mi obra que se ha representado durante siglos y exijo que usted respete mis ideas y mi compromiso con el noble arte de las letras llevadas a ese maravilloso templo que es el teatro donde se puede reír, llorar, pensar...
-¡Ehhhhh! ¡Corta el rollo! ¡Perroflauta! ¡Te voy a encerrar!
-Pero yo sólo...
-Ni solo, ni cortao, ni descafeinao...¡Al calabozo!
-A ver, Miguelito, algo que añadir antes de terminar.
-Señor Malasombra, perdone que se lo diga, pero el supuesto público son gigantes que nos atacan.
-¡Pardiez! ¡Pues acabemos con ellos! ¡Tomemos las lanzas!
Y así fue como Don Miguel de Cervantes y un servidor alanceamos a cincuenta personas que salieron huyendo despavoridas y con algún agujero de más. Ahora estamos atrincherados y tenemos como rehén a Willy. La policía acaba de exigirnos que liberemos a Willy y les he dicho que no tenemos ballenas y que si quieren ver una peli que se vayan al cine. Por cierto, a la orca se le llama ballena asesina, ¿sabéis que no hay registrados ataques a humanos de estos bichos en libertad? En fin, que será mejor que me entregue porque Miguelito se está poniendo pesado y lo mismo escribe algo. Eso no lo puedo consentir porque me dejaría mal. De todas formas pasaré poco tiempo en la cárcel. Tengo un amiguete que tiene un amigo que conoce a alguien de Faustbanc y que se limpiará las manos con mi caso.
Ser o no ser, he ahí la cuestión...Pero, ¿cuál es la respuesta? ¿Ser o no ser? Si preguntara, ¿Sofía Vergara o Kate Upton? La respuesta sería obvia: las dos. Pero ¿ser o no ser?
Sespir: vete a la mierda, hombre.
Santi Malasombra
William Shakespeare y Miguel de Cervantes. ¡Un fuerte aplauso para ellos!
-Señor Shakespeare, un honor que nos visite.
-El honor es mío, señor Malasombra, pero déjeme decirle que se dice "programa" y no "pograma", como usted ha hecho ya tres veces.
-Escucha Willy, no me toques los cohones, que alguien que habla con calaveras no va a venir a decirme cómo tengo que hablar. Sé perfectamente que se dice "programa" pero yo digo "pograma" porque me hace gracia y punto.
¡Plas, plas, plas, plas, plas,!
-Gracias por los aplausos, querido público. Ahora saludo a don Miguel que, por cierto, ha perdido una oportunidad de oro para que me caiga bien. Buenas noches, señor Cervantes.
-Buenas noches, señor Malasombra, no entiendo a qué se refiere, ¿qué oportunidad he perdido?
-Bueno, bueno, yo creía que estaba ante dos genios y resulta que son más bien cortitos. Mira, Miguelito, cuando le he dado el corte al Willy han aplaudido todos y tú no lo has hecho.
-Pero, señor Malasombra, se ha fijado en que me falta un brazo.
-¡Bah! detallitos sin importancia. Vamos a lío que el tiempo es oro. A ver, Willy, ¿qué es lo que huele mal en Dinamarca? ¿Acaso los daneses no se duchan? ¿Insinúas que los daneses son guarros? ¿A qué huelen las nubes?
-Verá, señor Malasombra, es un recurso literario que incluí en Hamlet para definir de forma metafórica que la muerte de su padre...
-¡Ehhhh! ¡Nada de spoilers, Willy! Además, ya me estaba aburriendo con la explicación. Ahora te callas un ratito.
-Miguelito, ¿cómo te sienta que a unos dulces que hacen en La Roda les hayan puesto tu nombre?
-Bueno, no sé qué decir, supongo que está bien, no me ofende si se refiere a eso.
-Pues sí, a eso me refería, le ponen a unos dulces "Malasombritos" y arraso el pueblo, pero parece que tú no tienes sangre, ¿no fuiste soldado?
-Sí, fui soldado, y luché contra los turcos junto al capitán Juan de Urbina al servicio de Felipe II.
-¿Juan de Urbina, el que la tenía como una lubina?
-¿Cómo dice?
¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!
-Veo que al público le ha hecho gracia. Pero he advertido que la persona sentada en la tercera fila, en el asiento ocho, no se ha reído. ¡Venga aquí, persona del público! ¿No le ha hecho gracia?
-La verdad es que no.
-Está bien, admiro su sinceridad y como prueba le regalo un viaje con todos los gastos pagados a una ciudad maravillosa llamada culo. ¡Qué se lo lleven!
-Bueno, sigamos y si oyen gritos de dolor no se preocupen: es que Matias Prats está probando el látigo con el tipo que acabo de echar y ensayando con el "permítame que insista". Espero que luego limpien bien la sangre.
-Ya no sé ni por donde iba este debate o lo que sea, pero ¿en serio es tan interesante como para seguir? No sé yo...
-Willy, ¿Algo que añadir?
-Verá, quiero reivindicar mi obra que se ha representado durante siglos y exijo que usted respete mis ideas y mi compromiso con el noble arte de las letras llevadas a ese maravilloso templo que es el teatro donde se puede reír, llorar, pensar...
-¡Ehhhhh! ¡Corta el rollo! ¡Perroflauta! ¡Te voy a encerrar!
-Pero yo sólo...
-Ni solo, ni cortao, ni descafeinao...¡Al calabozo!
-A ver, Miguelito, algo que añadir antes de terminar.
-Señor Malasombra, perdone que se lo diga, pero el supuesto público son gigantes que nos atacan.
-¡Pardiez! ¡Pues acabemos con ellos! ¡Tomemos las lanzas!
Y así fue como Don Miguel de Cervantes y un servidor alanceamos a cincuenta personas que salieron huyendo despavoridas y con algún agujero de más. Ahora estamos atrincherados y tenemos como rehén a Willy. La policía acaba de exigirnos que liberemos a Willy y les he dicho que no tenemos ballenas y que si quieren ver una peli que se vayan al cine. Por cierto, a la orca se le llama ballena asesina, ¿sabéis que no hay registrados ataques a humanos de estos bichos en libertad? En fin, que será mejor que me entregue porque Miguelito se está poniendo pesado y lo mismo escribe algo. Eso no lo puedo consentir porque me dejaría mal. De todas formas pasaré poco tiempo en la cárcel. Tengo un amiguete que tiene un amigo que conoce a alguien de Faustbanc y que se limpiará las manos con mi caso.
Ser o no ser, he ahí la cuestión...Pero, ¿cuál es la respuesta? ¿Ser o no ser? Si preguntara, ¿Sofía Vergara o Kate Upton? La respuesta sería obvia: las dos. Pero ¿ser o no ser?
Sespir: vete a la mierda, hombre.
Santi Malasombra
domingo, 10 de abril de 2016
Desmontando refranes
Dicen que el refranero es sabio, pero es mentira: es más falso que yo cuando sonrío. Voy a desmontar algunas de las frases que han pasado de generación en generación y que han mantenido a la humanidad engañada. Menos mal que estoy yo aquí para que se sepa la verdad.
"No hay mal que cien años dure"
En abril de 1912 se hundió el Titanic. En su día ya conté la verdad sobre esta tragedia. Adjunto enlace como hacen los blogueros y eso... Pincha Aquí para leerlo.
El caso es que ya han pasado más de cien años y a día de hoy, además de las 1.500 víctimas, continúa la tragedia: ¡Sigue sonando la maldita canción de la maldita película del maldito Cameron! No me negaréis que el mal sigue durando un siglo después.
"El que la hace la paga"
Bien, la cerveza se consume desde hace milenios y se vende en tabernas desde hace siglos. ¿Vosotros pensáis que los que la hacen la pagan? ¡Pues no! La paga quien la toma. Si vais a un bar y pedís una caña comprobaréis que estoy en lo cierto.
"No hay enemigo pequeño"
¿Cómo que no? ¿Cómo que no? ¿Cual es el animal que más muertos ha causado en la historia de la humanidad? No es el león, ni el cocodrilo, ni el hipopótamo, ni la serpiente, ni el humano...¡Es el mosquito!
"No hay dos sin tres"
No sé, pero yo no conozco a nadie con tres manos, tres orejas, tres piernas, tres ojos...Bueno, figuradamente se dice de algunos señores que tienen tres piernas y puedo admitir lo del tercer ojo, pero figuradamente. La realidad es que sí hay dos sin tres.
"La primera impresión es la que cuenta"
Vamos a ver, hoy con la impresión digital es posible que un libro salga bien a la primera, pero dudo mucho que cuando el señor Gutenberg probó su invento se quedase con la primera impresión. Supongo que el hombre haría sus pruebas antes de presentar "La Biblia", ¿No?
"El que siembra vientos recoge tempestades"
¿Estamos locos? El viento no se puede sembrar. Se pueden sembrar muchas cosas como el lúpulo para hacer cerveza y otras cosas menos importantes, pero no el viento.
"De los cuarenta para arriba no te mojes la barriga"
¿No te puedes duchar a partir de los cuarenta? ¡Claro que sí! Yo creo que el que inventó este refrán era un guarro y lo utilizó como escusa.
"Cada oveja con su pareja"
Cuando las señoras ovejas están en celo son inseminadas por los señores carneros. No les importa quienes sean. No son como las águilas, por ejemplo, que se emparejan de por vida. No he puesto a los humanos como ejemplo porque hablando de carneros y cuernos...en fin...
"Cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo"
Este es el último por hoy. Mata moscas con el rabo o se lee una lista de refranes y les da la vuelta porque le apetece escribir algo y no se le ocurre una aventura que contar...Tal vez otro día...
Santi Malasombra
"No hay mal que cien años dure"
En abril de 1912 se hundió el Titanic. En su día ya conté la verdad sobre esta tragedia. Adjunto enlace como hacen los blogueros y eso... Pincha Aquí para leerlo.
El caso es que ya han pasado más de cien años y a día de hoy, además de las 1.500 víctimas, continúa la tragedia: ¡Sigue sonando la maldita canción de la maldita película del maldito Cameron! No me negaréis que el mal sigue durando un siglo después.
"El que la hace la paga"
Bien, la cerveza se consume desde hace milenios y se vende en tabernas desde hace siglos. ¿Vosotros pensáis que los que la hacen la pagan? ¡Pues no! La paga quien la toma. Si vais a un bar y pedís una caña comprobaréis que estoy en lo cierto.
"No hay enemigo pequeño"
¿Cómo que no? ¿Cómo que no? ¿Cual es el animal que más muertos ha causado en la historia de la humanidad? No es el león, ni el cocodrilo, ni el hipopótamo, ni la serpiente, ni el humano...¡Es el mosquito!
"No hay dos sin tres"
No sé, pero yo no conozco a nadie con tres manos, tres orejas, tres piernas, tres ojos...Bueno, figuradamente se dice de algunos señores que tienen tres piernas y puedo admitir lo del tercer ojo, pero figuradamente. La realidad es que sí hay dos sin tres.
"La primera impresión es la que cuenta"
Vamos a ver, hoy con la impresión digital es posible que un libro salga bien a la primera, pero dudo mucho que cuando el señor Gutenberg probó su invento se quedase con la primera impresión. Supongo que el hombre haría sus pruebas antes de presentar "La Biblia", ¿No?
"El que siembra vientos recoge tempestades"
¿Estamos locos? El viento no se puede sembrar. Se pueden sembrar muchas cosas como el lúpulo para hacer cerveza y otras cosas menos importantes, pero no el viento.
"De los cuarenta para arriba no te mojes la barriga"
¿No te puedes duchar a partir de los cuarenta? ¡Claro que sí! Yo creo que el que inventó este refrán era un guarro y lo utilizó como escusa.
"Cada oveja con su pareja"
Cuando las señoras ovejas están en celo son inseminadas por los señores carneros. No les importa quienes sean. No son como las águilas, por ejemplo, que se emparejan de por vida. No he puesto a los humanos como ejemplo porque hablando de carneros y cuernos...en fin...
"Cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo"
Este es el último por hoy. Mata moscas con el rabo o se lee una lista de refranes y les da la vuelta porque le apetece escribir algo y no se le ocurre una aventura que contar...Tal vez otro día...
Santi Malasombra
domingo, 13 de marzo de 2016
Final feliz
-Doctor, no estoy bien.
-¿Qué te pasa, Malasombra?
-Hacer el mal ya no me sale bien y eso me deprime.
-¿Ha pasado algo en estos días fuera de lo normal?
-Pues ahora que lo dice, sí. Monté en el autobús y sólo quedaba un sitio libre. Estaba a punto de sentarse en él una señora embarazada y no lo podía permitir por lo que la aparté y me senté yo. En ese momento el asiento se desplomó. Con la prisas no había visto un cartelito sobre el respaldo que prohibía sentarse. La señora me dio las gracias sonriendo por el favor que le había hecho. Me sentí mal porque mi intención era que ella se quedara de pie y se enfadara por mi descortesía.
Bajé del autobús dispuesto a redimirme y lo primero que hice fue comprar una careta de monstruo y apostarme en una esquina para asustar al primero que pasara. Pues nada, pasa un tipo, le pego un grito y a a los pocos segundos me da las gracias. Resulta que llevaba varias horas con hipo y yo se lo había quitado.
Y aquí no acaba la cosa. Me largo enfadado y me encuentro con unas niñas vendiendo galletas para el viaje de fin de curso. Era mi oportunidad de hacer algo realmente malo. Se las robé y salí huyendo, pero tropecé y caí al suelo. Al levantarme me di cuenta de que me estaban grabando con el móvil y me amenazaron con difundir el vídeo si no les pagaba las galletas por el doble de su valor. Tuve que hacerlo y ellas se marcharon muy contentas y, encima, tarareando un tema del Bieber. ¿Se puede ser más desgraciado que yo? Al menos esta vez no me enfadé porque dentro de lo malo había sido testigo de un chantaje, que siempre es bonito, pero claro, no es tan divertido cuando el chantajeado soy yo.
Pues ya no me quedaba más remedio que acudir a uno de mis grandes clásicos para salvar el día: pegarle a alguien. Entro a un bar dispuesto a armar bronca y pido una cerveza: finjo que está mala y se la tiro al camarero. El tipo se agacha a tiempo y el líquido va a parar a la plancha que en ese preciso momento se estaba incendiando y apago el fuego. ¡Joer! ¡Encima me da las gracias y me invita a otra! Pues no me rindo y le pego un manotazo en la espalda a un cliente para seguir buscando pelea y al darse la vuelta también me da las gracias porque se estaba atragantando y lo había salvado. Para más recochineo, al salir del bar una señora que estaba tomando un café me dice que ojalá hubiese más ángeles como yo por el mundo.
Ya no podía más, doctor, y me largué a mi casa a llorar. Así me he pasado tres días hasta que decidí venir a verle. ¡Necesito ayuda! ¡Usted es psiquiatra! ¡Haga algo! ¡Buaaaaaaa! ¡Buaaaaaaa!
-Venga, malasombra, no llores, que lo que te ha pasado tiene explicación.
-¿En serio, doctor?
-Sí, hombre, ¿conoces la ley de Murphy?
-Pues no, conozco la ley mordaza, que es divertida porque coarta algunas libertades y eso me gusta.
-Pues la ley de Murphy dice que si algo es susceptible de empeorar, lo hará. Eso es lo que te ha ocurrido. Tuviste un mal día y se dieron las circunstancias para que todo te saliese mal, pero la buena noticia es que es algo pasajero y que no ocurre siempre.
-¿Está seguro, doctor?
-Claro que sí, Malasombra, puedes marchar tranquilo, que todo volverá a la normalidad.
-Muchísimas gracias, doctor, ¿cuánto le debo?
-200€ y es precio de amigo.
-Aquí los tiene y además le regalo esta figurita de pastorcito que robé de un belén la última Navidad.
-Pues muchas gracias, amigo.
Pues parece que el doctor me ha tranquilizado, pero de todas formas he de comprobarlo:
-¿Policía?
-Sí, ¿tiene algún problema?
-Verá, he estado en la consulta de un psiquiatra y resulta que tiene una figurita de un pastor llena de cocaína.
-Denos el nombre y la dirección.
-Doctor Freud, calle del Percebe, 13.
-Gracias por su colaboración.
Esperé sentando en un banco enfrente de la consulta del doctor y al poco apareció la policía. Minutos más tarde pude ver como se lo llevaban esposado y, por fin, pude respirar tranquilo.
Si algo he aprendido hoy es que cuando estás abajo del todo sólo puedes subir. No lo olvidéis, queridos amiguitos, y no os rindáis nunca por mal que se pongan las cosas.
Santi Malasombra
-¿Qué te pasa, Malasombra?
-Hacer el mal ya no me sale bien y eso me deprime.
-¿Ha pasado algo en estos días fuera de lo normal?
-Pues ahora que lo dice, sí. Monté en el autobús y sólo quedaba un sitio libre. Estaba a punto de sentarse en él una señora embarazada y no lo podía permitir por lo que la aparté y me senté yo. En ese momento el asiento se desplomó. Con la prisas no había visto un cartelito sobre el respaldo que prohibía sentarse. La señora me dio las gracias sonriendo por el favor que le había hecho. Me sentí mal porque mi intención era que ella se quedara de pie y se enfadara por mi descortesía.
Bajé del autobús dispuesto a redimirme y lo primero que hice fue comprar una careta de monstruo y apostarme en una esquina para asustar al primero que pasara. Pues nada, pasa un tipo, le pego un grito y a a los pocos segundos me da las gracias. Resulta que llevaba varias horas con hipo y yo se lo había quitado.
Y aquí no acaba la cosa. Me largo enfadado y me encuentro con unas niñas vendiendo galletas para el viaje de fin de curso. Era mi oportunidad de hacer algo realmente malo. Se las robé y salí huyendo, pero tropecé y caí al suelo. Al levantarme me di cuenta de que me estaban grabando con el móvil y me amenazaron con difundir el vídeo si no les pagaba las galletas por el doble de su valor. Tuve que hacerlo y ellas se marcharon muy contentas y, encima, tarareando un tema del Bieber. ¿Se puede ser más desgraciado que yo? Al menos esta vez no me enfadé porque dentro de lo malo había sido testigo de un chantaje, que siempre es bonito, pero claro, no es tan divertido cuando el chantajeado soy yo.
Pues ya no me quedaba más remedio que acudir a uno de mis grandes clásicos para salvar el día: pegarle a alguien. Entro a un bar dispuesto a armar bronca y pido una cerveza: finjo que está mala y se la tiro al camarero. El tipo se agacha a tiempo y el líquido va a parar a la plancha que en ese preciso momento se estaba incendiando y apago el fuego. ¡Joer! ¡Encima me da las gracias y me invita a otra! Pues no me rindo y le pego un manotazo en la espalda a un cliente para seguir buscando pelea y al darse la vuelta también me da las gracias porque se estaba atragantando y lo había salvado. Para más recochineo, al salir del bar una señora que estaba tomando un café me dice que ojalá hubiese más ángeles como yo por el mundo.
Ya no podía más, doctor, y me largué a mi casa a llorar. Así me he pasado tres días hasta que decidí venir a verle. ¡Necesito ayuda! ¡Usted es psiquiatra! ¡Haga algo! ¡Buaaaaaaa! ¡Buaaaaaaa!
-Venga, malasombra, no llores, que lo que te ha pasado tiene explicación.
-¿En serio, doctor?
-Sí, hombre, ¿conoces la ley de Murphy?
-Pues no, conozco la ley mordaza, que es divertida porque coarta algunas libertades y eso me gusta.
-Pues la ley de Murphy dice que si algo es susceptible de empeorar, lo hará. Eso es lo que te ha ocurrido. Tuviste un mal día y se dieron las circunstancias para que todo te saliese mal, pero la buena noticia es que es algo pasajero y que no ocurre siempre.
-¿Está seguro, doctor?
-Claro que sí, Malasombra, puedes marchar tranquilo, que todo volverá a la normalidad.
-Muchísimas gracias, doctor, ¿cuánto le debo?
-200€ y es precio de amigo.
-Aquí los tiene y además le regalo esta figurita de pastorcito que robé de un belén la última Navidad.
-Pues muchas gracias, amigo.
Pues parece que el doctor me ha tranquilizado, pero de todas formas he de comprobarlo:
-¿Policía?
-Sí, ¿tiene algún problema?
-Verá, he estado en la consulta de un psiquiatra y resulta que tiene una figurita de un pastor llena de cocaína.
-Denos el nombre y la dirección.
-Doctor Freud, calle del Percebe, 13.
-Gracias por su colaboración.
Esperé sentando en un banco enfrente de la consulta del doctor y al poco apareció la policía. Minutos más tarde pude ver como se lo llevaban esposado y, por fin, pude respirar tranquilo.
Si algo he aprendido hoy es que cuando estás abajo del todo sólo puedes subir. No lo olvidéis, queridos amiguitos, y no os rindáis nunca por mal que se pongan las cosas.
Santi Malasombra
domingo, 6 de marzo de 2016
Un domingo cualquiera
Suena el despertador, lo reviento de un martillazo y me levanto. ¡Es domingo! Bueno, en realidad me da lo mismo porque todos los días son iguales. Lo primero, la ducha: llamo a un esbirro y le ordeno que me traiga a uno de los prisioneros que tengo en las mazmorras del castillo, lo colocan en una pared y le doy un manguerazo de agua con una manguera de esas que usan los señores que apagan incendios. La experiencia me ha enseñado a mantener la presión justa de agua: lo suficientemente fuerte para que el señor prisionero no pueda levantarse, pero que sobreviva para poder reírme otro día de él.
Bueno, pues ya he cumplido con la ducha diaria. Ahora toca el desayuno. Hoy me apetece hacerlo en un bar. Salgo con mi flamante coche deportivo de 500 caballos a los que previamente he alimentado con pienso y buena hierba: al contrario que a los humanos, a los animales hay que tratarlos bien,
La verdad es que no avanzo mucho porque me parece que la hierba era demasiado buena y los caballos parecen colocados. En fin, voy a ponerles un disco de Bob Marley y llamaré a un taxi.
Pues llego al bar y lo primero que veo es a una pareja sentada en un mesa disfrutando del café y de unos churros. No pude ni quise evitar acercarme y decirle a ella:
-Hola, guapísima, después del otro día no te puedo quitar de mi cabeza. ¡Qué bien lo pasamos! Aunque eres un poquito falsa. Dijiste que era un dios en la cama, que volverías a llamarme y no lo has hecho.
-¿Pero qué dice usted? ¡No le conozco de nada!
-Ya, ya, ¿es tu novio?
-¡No! Soy su marido- dijo él levantándose airado y con ganas de pelea.
-Mira muchacho, no te enfades, que para ti es un honor que te ponga los cuernos conmigo.
Me atacó con toda su furia, pero no contaba con que yo no estaba solo: mis guardaespaldas actuaron enseguida y lo inmovilizaron. Saqué del bolsillo un casco de vikingo que casualmente llevaba encima y se lo puse. Ella también me atacó y me dio unos guantazos que aguanté estoicamente sin defenderme: es el pago por ser maligno.
Salí del bar y me di cuenta de que no había tomado nada. Es que a veces me despisto. Entonces recordé que muy cerca del aquel bar había una gasolinera que, además, tiene cafetería. Pues dicho y hecho. Me acerqué y les dije al personal que abandonaran el lugar porque estaba ardiendo.
-¿Qué dice usted? ¡No vemos el fuego!- Contestó uno de ellos.
-No, pero espere un segundo, señor.
Saqué un lanzallamas del otro bolsillo y le pegué fuego al sitio. Todos salieron huyendo y aproveché la confusión para prepararme un buen café que degusté mientras observaba el bonito fuego y el humo negro del combustible ardiendo.
Pronto llegaron los bomberos y con sus mangueras sofocaron el incendio.
-¡Buen trabajo, muchachos!
-Gracias, señor, ¿qué ha pasado aquí? ¿Cuál es el origen del fuego?
-Bueno, señores bomberos, esa es una historia complicada. Según algunos estudios, el hombre comenzó a dominar el fuego hace como un millón y medio de años más o menos. Lo consiguieron frotando dos palos aunque ya lo conocían por la caída de los rayos sobre los árboles. Pero claro, no sabemos a ciencia cierta si consiguieron controlarlo antes. Pero si me permiten hay otra historia que mola más. Verán, un tal Prometeo, hijo de Jápeto, era un Titán que se mezcló con los humanos y trató de que éstos vivieran mejor. Se dio cuenta de que vivían en cuevas y de que no podían cocinar los alimentos. Entonces, subió al Monte Olimpo donde los dioses se pegaban la gran vida y le pidió a Zeus que le diese un poquito de fuego para los humanos. ¡Ni de coña! dijo Zeus. Entonces Prometeo en un descuido robó una chispa del rayo de Zeus y la bajó a los humanos para que su vida fuese mejor.
Zeus se dio cuenta de que en la Tierra había fogatas y decidió encadenar a Prometeo a una montaña como castigo. Yo, personalmente, habría sido más duro con Prometeo. ¿Ayudar a los humanos? ¿De qué vas, payaso? Desgraciadamente, Hércules rescató a Prometeo y como castigo ahora el Hércules está en Segunda B.
De pronto me di cuenta de que los señores bomberos se habían dormido ante el rollazo que les estaba metiendo. Pues nada, hay que aprovechar las oportunidades: les robé el camión y así ya tengo mangueras nuevas para la ducha de mañana.
Es que uno nunca sabe las sorpresas que te puede deparar un domingo cualquiera...
Santi Malasombra
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