miércoles, 20 de marzo de 2013

La primavera ha llegado...

   Pues ya ha llegado la maldita primavera con la correspondiente subida de temperaturas. A mí lo que me gusta es el frío. ¿No es bonita esa palabra? ¡Frío! Muchas de las frases que me gustan contienen el vocablo. Por ejemplo:
   -Soy frío como el hielo.
   -Tengo la mirada fría.
   -El frío tacto de un cadáver.
   -Alma fría como un témpano.
   -Cervecita fría que no falte.
   -Ver desfilar a Kate Moss me deja frío.
   -Frío las patatas con aceite de oliva.

   Esta mañana he visto personas, por llamarlas de alguna forma, en manga corta. He tenido que reprimir varias veces mis instintos para no pegarles una paliza. ¿Queréis calor? ¡Calientes os dejaba yo a base de palos!

   Pero este año no me pillan esas temperaturas primaverales y asquerosas. Me largo al norte en busca de la nieve. Me he instalado en Aachen, Alemania. Nada más llegar al pueblo me invadió la necesidad de hacer un muñeco de nieve, pero luego me di cuenta de que es eso es más propio de la navidad y decidí hacer otra cosa. ¿Qué podía hacer? Miré a mi alrededor y sólo vi coches. ¡Ya está! ¡Haré la escultura de un vehículo!

   Sinceramente, soy un escultor maravilloso. De hecho, yo fui quien enseñó al mismísimo Miguel Angel todo lo que sabe. Fue durante uno de mis viajes en el tiempo. Por cierto, la escultura de David no la hizo él, si no que es mía. Pero como soy modesto le dejé llevarse el mérito al pobre.

   Si no os creéis mi habilidad suprema para esculpir, os dejo aquí una prueba. ¡Conseguí engañar a la policía alemana! ¡Pobres! Tengo que llamar a Angelita Merkel para contárselo y echarnos unas risas.

Un policía le deja una multa a una escultura

 
En su afán por el orden y hacer cumplir las leyes, la Policía de la ciudad de Aachen, en Alemania, fue víctima de una inocente broma al darse cuenta de que el auto al que le había dejado una multa por mal estacionamiento, no era más que una escultura de nieve.



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miércoles, 13 de marzo de 2013

Malasombra tiende puentes...

   La noticia es de hace algunos días, pero mi indignación crece y ya no puedo más. Es increíble que el señor Obama se haya negado a una petición tan simple.

Obama declina construir la 'estrella de la muerte': Es cara y puede destruirla un hombre en una nave


  • Miles de firmas piden a Obama construir la 'estrella de la muerte' de Star Wars
  • La Casa Blanca, obligada a responder, declina la propuesta con ironía
  • "Costaría 850.000 billones y queremos reducir el déficit, no ampliarlo"
  • Explican también que el Gobierno no es partidario de destruir planetas.

       Noticia completa en rtve.es
 http://www.rtve.es/noticias/20130113/obama-declina-construir-estrella-muerte-cara-puede-destruirla-hombre-nave/600426.shtml

  Esto no puede quedar así. Voy a llamarlo.

  -Barack, soy Malasombra.
  -Hombre, ¡Cuánto tiempo! ¡Me alegra escucharte!
  -Lamento no poder decir lo mismo, Barack.
  -Malasombra, ¿qué te pasa?
  -¿Qué me pasa? ¿Cómo te has podido negar a construir la estrella de la muerte?
  -Pero, Malasombra. No sabía que estabas interesado, si no, por ti lo habría hecho. Ya sabes que tus deseos son órdenes para mí.
  -Todavía estás a tiempo de rectificar.
  -Lo siento mucho, amigo, pero ahora es tarde. Quedaría muy mal ante mis ciudadanos.
  -Pero, Barack, yo soy mucho más importante. ¿Es tu última palabra?
  -Pues sí y me gustaría que esto no afectara a nuestra amistad.
  -Me parece que ya es tarde. Rompo relaciones contigo.
  -Malasombra, no digas eso. Se que estás enfadado, pero puedo serte útil en el futuro. Tal vez deberías tender puentes.
  -¡Hum! Es posible que me haya dejado llevar. Nos mantendremos en contacto, Barack.
  -Muy bien, Malasombra. ¡Cuídate!

  No acabo de quedar muy convencido de la conversación, pero supongo que tendrá razón. Seguiré su consejo. Ha dicho que debo tender puentes. Voy a ver si encuentro alguno, aunque no se qué voy a hacer con el dichoso puente.

ROBAN UN PUENTE DE 25 METROS DE LARGO Y 22 TONELADAS EN TURQUÍA

¿Se puede hacer desaparecer un puente de 25 metros de largo y 22 toneladas? Al parecer, sí. Eso es lo que descubrieron ayer atónitos los vecinos de un pueblo de la región de Kocaeli, en el oeste de Turquía, que al levantarse se encontraron con que la estructura metálica que les permitía vadear el río local se había esfumado durante la noche.

Noticia completa en abc.es

http://www.abc.es/internacional/20130312/abci-roban-puente-oeste-turquia-201303121148.html




 

domingo, 10 de marzo de 2013

Un domingo cualquiera.

   El domingo es un buen día que está entre el sábado y el lunes. Yo suelo madrugar para hacer mis deberes y conseguir ganarme un puesto en el infierno. Cuando amanece ya he llenado de chinchetas los bancos del parque. Siempre es divertido observar los saltos que pega la gente al sentarse. Deberían agradecérmelo porque no cabe duda de que los despierto del todo. Después intento entrar en un bar a desayunar. Digo intento, porque ya me conocen y no me dejan, pero las discusiones y los insultos son muy alentadores y me animan a seguir con mi labor dominical.

    Hablando de dominicales. Los repartidores de prensa suelen dejar en la puerta de los kioskos los periódicos del día muy bien ataditos. Lo agradezco mucho porque al estar juntos facilitan mi labor (nota mental: no volver a pinchar las ruedas de las furgonetas de los repartidores durante un mes).. Lo que hago es llenar de pegamento uno de los lados del paquete y así quedan unidos. La unión hace la fuerza, dicen. Si luego no pueden despegarlos que no me hubiesen enseñado la frase esa de la unión. No es culpa mía. Soy una víctima del refranero. Luego me dedico a los infames y degenerados que se dedican a hacer footing por un circuito que el Ayuntamiento construyó entre árboles y flores asquerosas. El instinto me dice que lo aconsejable es detener sus carreras y pegarles, pero eso sería hacer ejercicio por mi parte y no estoy dispuesto. Me quedo con la bonita opción de atar un hilo de pescar entre los árboles para que tropiecen. No seáis mal pensados que en el fondo soy muy bondadoso, ya que pongo la trampa a la altura de los tobillos y no del cuello.

   Entre unas cosas y otras se acerca la hora del aperitivo y para eso me acerco a las entradas de los bares (Ya conté hace un momento que no me dejan entrar. ¡A ver si estáis atentos!) y echo mano de un cásico: explotar unas bombas fétidas para que no apetezca la tapa ni la cervecita.
Alrededor de las tres de la tarde, empiezo a estar cansado de la frenética actividad de la mañana. Vuelvo a mi castillo, como algo y, antes de mi siesta, hago una docenita de llamadas telefónicas aleatoriamente para molestar a esas horas tan complicadas. Me hago pasar por un comercial de yugos para bueyes e insisto hasta que me cuelgan. Ya veremos el día que consiga vender alguno. A ver de dónde lo saco, porque soy maligno pero hombre de palabra. Por fin me acuesto y duermo como un ceporro acompañada de terroríficas y agobiantes pesadillas. ¡Qué maravilla!
  
   Ya me levanté y ahora me siento en el ordenador a escribir chorradicas para hacer tiempo hasta que me entre hambre y pueda cenar. Tal vez luego me tome un café en un bar.

-Malasombra, pero si has dicho que no te dejan entrar y además has regañado a los lectores recordándoselo.
-Santi, quieres dejarme en paz. ¿Qué quieres? ¿Que rehaga todo el post? ¡No me da la gana!
-Hombre, Malasombra. Yo lo decía por la coherencia.
-¿Coherencia? ¿Esa quién es? Mira, Santi, yo no me meto en las moñadas que escribes en tu blog ese de la nieblanosequé. Haz lo mismo y respeta lo que escribo.
-Bueno, hombre, no te enfades. Ya me voy...
-¡Gilipo*****!

martes, 12 de febrero de 2013

El cumpleaños de Malasombra

   Afortunadamente, hoy me levanté con mal humor y para celebrarlo decidí tomar un café en un bar. No soy persona de frecuentar esos lugares. Me causa indignación ver personas disfrutando de su desayuno.
   Estaba sentado tranquilamente cuando, de repente, se acerca una señorita y sin mediar palabra me da un beso en la mejilla.
   -¿Pero qué hace usted?- La increpé con ira.
   -Quería ver si se convertía usted en príncipe- Contestó ella con sarcasmo.
   -¿Acaso insinúa que soy feo como un sapo?
   -No, señor. Como un sapo, no, Mucho más. Usted es lo que cariñosamente se conoce como feo de "cohones".
   -Señorita, me gusta su actitud, su crueldad gratuita y su desparpajo a la hora de ofender, pero no estoy interesado en una relación. Tal vez en otra ocasión.
   Aquella chica se levantó y salió del bar sonriendo. Bueno, pues seguí con mi café y aproveché un despiste del camarero para largarme sin pagar. Era un miserable euro y soy extremadamente rico gracias a mis "negocios", pero la satisfacción de saltarme la ley no tiene precio.
   Nada más poner un pie en la acera, me encontré con la misteriosa señorita que volvió a acercarse a mi. Esta vez sus intenciones no eran besuquiles (Este palabro creo que no existe, pero me da igual. Entendéis lo que quiero decir) Me apuntó con una pistola de descargas eléctricas y disparó. Sentí como caía mi cuerpo paralizado, como dos tipos enormes me recogían del suelo y me metían en una furgoneta negra de cristales tintados. La chica entró también y se apresuraron en amordazarme y esposarme. No entendía nada. Evidentemente tengo miles de enemigos y no podía adivinar quién era el responsable del secuestro.
   Estaba tumbado e inmovilizado, pero podía verla y la miré con ojos de rabia. Dijo que no le gustaba que la mirara y me roció con spray de pimienta. Aquello era insoportable. Soy de los que piensan que el dolor es divertido, pero no tanto cuando soy yo el que lo siente.
   Pasaron unos largos minutos y el vehículo se detuvo. Me sacaron y me hicieron caminar unos metros. No podía ver dónde estaba. Trataba de adivinar cuando sentí una patada en la espinilla que parecía dada con una bota de buzo. Caí de rodillas al suelo y noté como rasgaban mi camisa y me dejaban la espalda desnuda. El chasquido de un látigo me dio a entender que lo siguiente no iba a ser agradable. Se sucedieron los latigazos. No sabría decir cuántos fueron, pero notaba como mi sangre se escapaba a borbotones. De pronto paró aquella tortura. Estaba a punto de perder el conocimiento.
   Me metieron la cabeza en un cubo de agua y después de unos segundos la sacaron. Esta operación se repitió varias veces. Entonces escuché la voz de aquella misteriosa chica ordenando que se detuviese la tortura. Me sentaron en una silla y pude verla de nuevo. El agua había eliminado los últimos restos de pimienta.
   -Señor Malasombra- Me dijo- Me alegra que ya pueda ver de nuevo así sabrá lo que le espera.
   Sacó un revolver y lo colocó sobre mi cabeza. Lo amartilló y apretó el gatillo.
   Yo había cerrado los ojos. Esperaba el final. Había llegado mi hora. Pero no fue así. No escuché ningún disparo y parecía seguir con vida. Todo mi cuerpo temblaba y no me atrevía a abrir los ojos.
Entonces ocurrió algo que no podía sospechar: Las risas inundaron aquel lugar. Abrí los ojos y allí estaban, entonando el Cumpleaños Feliz, varios de mis amigos. ¡ERA UNA FIESTA SORPRESA!
   ¡Qué grandes! ¿Qué maravilla! Allí estaban mis compañeros de la timba de póker de los sábados. Freddy Kruger, Anibal Lecter, Norman Bates, El Joker y Bob Espònja que, a pesar de la imagen que da en la serie de dibujos es un golfo de cuidado: jugador, bebedor y especialista en broncas. La chica misteriosa tambíen cantaba y fue cuando le pregunté su nombre.
   -Me llamo Regan- Pero, aunque he crecido, todos me conocen como la Niña del Exorcista.
   Me quitaron las esposas y cuando me incorporé ya no me importaron las graves lesiones que había sufrido. Sólo pude decir entre sollozos de alegría y emoción:
        AMIGOS MÍOS, OS QUIERO
  
  
  

miércoles, 16 de enero de 2013

Malasombra se pone romántico, pero...

   Como todos sabéis no me gustan los humanos, pero de vez en cuando intento ligar con alguna señorita para alimentar mi ego. Esta vez estaba decidido a llegar hasta el límite de la conquista. Digo límite, porque una vez que la chica hubiese caído presa de mis encantos la hubiese abandonado. Una cosa es intentar ser agradable y otra llegar al contacto físico...Eso jamás.
   Desplegué todo mi arsenal para llevar a cabo la misión. Bueno, en realidad sólo utilicé un arma: una pistola apoyada en la cabeza de Santi para que me diese algunas de sus frases vomitivas y edulcoradas. Como es un maldito cobardica, me cedió unas cuantas mientras temblaba de miedo. ¡No hago carrera con él!
   Ahora sólo faltaba  una señorita a la que cortejar. Entré en una página de citas y gracias a mi extraordinario atractivo físico, enseguida conseguí concertar un encuentro con una tal Berenjenny. Nos encontramos y comenzó la conversación:
   -Hola, Berenjenny, te lo dirán mucho, pero eres una belleza.
   -Gracias, Malasombra.
   -Bueno, ¿vamos a algún sitio?
   -¿Dónde me llevas?
   -Había pensado en una cena a la luz de las velas.
   -No tengo hambre.
   -Pues un paseo en barca por el lago.
   -La humedad me sienta muy mal.
   -Podemos subir a la cumbre de una montaña y pondré el valle a tus pies.
   -Padezco de vértigo.
   -Te invito a un jardín con las mil flores más bellas de la tierra.
   -Soy alérgica al polen.
   -Podríamos contemplar las estrellas.
   -Hace demasiado frío.
   -Esperamos al amanecer sobre el mar.
   -Para eso queda mucho, mientras tanto. ¿Dónde me llevas?
   -¡A la mierda, guapa! ¡Te llevo a la mierda!

   ¡Joder! No me diréis que no lo he intentado, pero me he topado con la más desagradable de las mujeres. ¿He dicho desagradable? Hummmmm...Creo que me estoy enamorando...
   -Berenjennyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy....¡Vuelve!